Las características personales de sus votantes diferencian muy nítidamente al PNV de HB. Se trata, ciertamente, de colectivos no sólo diferentes sino, en muchos aspectos, con características opuestas. La edad es un ejemplo de ello. La mayoría absoluta (el 55%) de los votantes de HB tienen menos de 35 años (28% de 18 a 24 años) mientras que el 81% de los votantes del PNV tiene 35 o más años (35% más de 54 años y 23% de 45 a 54). Sólo uno de cada veinte votantes del PNV tiene menos de 25 años.
Si el electorado de KB es predominantemente masculino (59% son varones) el electorado del PNV es predominantemente femenino (60% son mujeres).
Congruentemente con los datos de edad los casados y viudos son aplastantemente mayoritarios entre los votantes del PNV (85%) mientras que los solteros suben hasta ser el 40% de los votantes de HB. También la edad (combinada con el mejoramiento de la educación en los últimos decenios) influye para que el 63% de los votantes de HB tengan estudios superiores a /los primarios mientras que el 55% de los votantes del PNV no hayan pasado de los estudios primarios. (Linz, 1986, pág. 575 y 584, E/19 y E/20).
PNV y HB presentan un porcentaje muy similar de votantes euskaroparlantes (45% y 43% respectivamente) en el estudio de los profesores de la Ohio University. Los inmigrantes parecen tener más peso (22%) en el electorado de HB que en el del PNV (14%) pero no es seguro porque de esa tabla se excluyeron los inmigrantes euskaroparlantes (Gunther, 1986, pág. 400 E/14)
Los votantes de HB y PNV en 1979 eran también muy diferentes según su ocupación. El 53% de los de HB pertenecían a la población activa mientras que el 59% de los del PNV eran inactivos. Las amas de casa representaban el 46% de los votantes del PNV y sólo el 27% de los de HB. Los estudiantes tenían triple peso (15%) en el electorado de HB que en el del PNV (6%). En el PNV se contaba un 7% de jubilados por solo un 4% en HB. El 9% de los votantes de HB había estado parado alguna vez en los últimos años mientras que eso solo le había pasado al 1% de los del PNV. Los trabajadores autónomos, por cuenta propia, pesaban el triple (12%) en el electorado del PNV que en el de HB (4%). Bastante congruentemente con esta estructura ocupacional, cuando se les pide que se identifiquen con una clase el 73% de los votantes de HB lo hacen con la clase trabajadora y solo el 6% con la clase alta y media alta mientras que el 13% de los votantes del PNV se colocan en la alta y media-alta y sólo el 59% en la trabajadora. Esta división en clase alta media-alta, media-media, media-baja y trabajadora es una de las más tramposas preguntas de los cuestionarios funcionalistas. Pese a ello, hemos citado sus resultados porque incluso con una pregunta tan tramposa se advierten claras diferencias entre HB y PNV. (Linz, 1986, pág.576, E/22).
Parece claro que en el período 1979-1980 los votantes de HB y PNV constituían dos grupos bien diferenciados. Diferentes eran sus aspiraciones, ilusiones, actitudes y opiniones. Diferentes también sus características personales. Queda así comprobada empíricamente la primera parte, sentada la primera premisa, de nuestra argumentación sobre la escisión del PNV. Hemos gastado espacio en acumular información sobre esas diferencias en la época en que aparece HB. Ahora podremos ser más rápidos al ir constatando cómo en 1982 y 1984 esas diferencias se mantienen e incluso se amplían hasta comprobar que los votantes de EA, la parte escindida del PNV, son casi tan diferentes de HB como los del PNV. En sus características personales, aunque difieren de los que se quedan votando al PNV en algunas actitudes y opiniones significativamente ideológicas.
1.6. Los votantes de HB : a favor de la ruptura democrática y contra el "discurso del olvido"
![]() |